Se ha demostrado que a las 24 semanas de gestación el oído interno ya está plenamente desarrollado. Por tanto, el oído es el primer sentido que se desarrolla, el feto oye perfectamente la voz de su madre mucho antes de nacer y se ha comprobado que los bebés recién nacidos consiguen diferenciar la cadencia del idioma materno de otras lenguas. Estudios científicos demuestran que los bebés nacen con la capacidad de distinguir y aprender cualquier lengua del mundo. La capacidad lingüística es innata, por lo que pueden distinguir fonemas y estructuras que los adultos no percibimos; a medida que se van introduciendo estímulos externos y desarrollando el resto de sus sentidos, esta capacidad se va perdiendo. Aproximadamente esto ocurre a los 9 meses, cuando empiezan a aprender los sonidos por imitación.
Por tanto, aconsejamos a todos los padres que, si está en su mano, introduzcan una segunda lengua a sus bebés lo antes posible. En caso de que en su entorno familiar no tengan esa posibilidad, deberían plantearse la contratación de una cuidadora nativa que solo hablase su idioma.
1 comentario:
Buena justificación basándoos en lo que habéis aprendido en clase para poder convencer a un padre de enseñar a su hijo un segundo idioma.
Un saludo,
Ana Belén
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