lunes, 18 de octubre de 2010

REGLAS BÁSICAS PARA UNA SANA EDUCACIÓN

Son sencillas normas de convivencia válidas entre padres e hijos, pero también aplicables a la relación de pareja:


Carta de un hijo a todos los padres del mundo:

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también.
Y...yo no quiero hacerlo.
Cumple las promesas, buenas y malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.
No me des todo lo que te pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo coger.
No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
No me compares con nadie. Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra.
Déjame valerme por mí mismo. Si tú lo haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
Cuando estés equivocado en algo, admítelo. Crecerá la buena opinión que yo tengo de tí y así me enseñarás a admitir mis equivocaciones.
Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. Porque seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.
No me digas que haga una cosa si tú no la haces. Yo aprenderé siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
Cuando te cuente un problema mío, no me digas "no tengo tiempo para bobadas" o "eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.
                                           
                                                                                            Publicado por Raquel de Paz

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